Queridísima Ali:
Anoche no pude dormir pensando que habíamos terminado. He dejado de amargarme porque sé que lo que tuvimos fue real. Y si en algun lugar, en un futuro lejanos, nos reencontramos en nuestras nuevas vidas, te sonreiré con alegría y recordaré como pasamos el verano entre los árboles, aprendiendo el uno del otro y creciendo en el amor.
El mejor tipo de amor es aquel que despierta el alma y nos hace aspirar a más. Nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente. Eso es lo que tú me has dado y lo que yo esperaba darte siempre.
Anoche no pude dormir pensando que habíamos terminado. He dejado de amargarme porque sé que lo que tuvimos fue real. Y si en algun lugar, en un futuro lejanos, nos reencontramos en nuestras nuevas vidas, te sonreiré con alegría y recordaré como pasamos el verano entre los árboles, aprendiendo el uno del otro y creciendo en el amor.
El mejor tipo de amor es aquel que despierta el alma y nos hace aspirar a más. Nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente. Eso es lo que tú me has dado y lo que yo esperaba darte siempre.
Siempre que me siento pesimista por cómo está el mundo, pienso en la
puerta de llegadas del aeropuerto de Heathrow. La opinión general da a
entender que vivimos en un mundo de odio y egoísmo, pero yo no lo
entiendo así. A mí me parece que el amor está en todas partes. A menudo
no es especialmente decoroso ni tiene interés periodístico pero siempre
está ahí. Padres e hijos, madres e hijas, maridos y esposas, novios,
novias, viejos amigos... Cuando los aviones se estrellaron contra las
torres gemelas, que yo sepa, ninguna de las llamadas telefónicas de los
que estaban a bordo fue de odio y venganza. Todas fueron mensajes de
amor. Si lo buscarais, tengo la extraña sensación de que descubriríais
que el amor en realidad, está en todas partes.
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