¡Voilá! A primera vista un humilde veterano de vodeville en el papel de
victima y villano por vicisitudes del destino. Este visage, ya no más
velo de vanidad, un vestigio de la vox-populi, ahora desfallecido. Sin
embargo esta valerosa visión de una extinta vejación se siente revivida y
ha hecho voto de vencer el vil veneno de estas víboras en avanzada, que
velan por los violentos viciosos y por la violación de la voluntad. El
unico veredicto es venganza, vendetta, como voto y no en vano, pues la
valía y veracidad de esta, un día vindicará al vigilante y al victorio.
La verdad, esta vichysoisse de verborrea se esta volviendo muy verbosa,
así que solo añadiré que es un verdadero placer conocerte, y que puedes
llamarme V…
Reconoce tus errores con valentía
No es fácil que las personas reconozcamos que nos hemos equivocado y pidamos perdón. No es fácil, porque es más cómodo, hacerse el sueco/ la sueca… y mirar al otro como si no hubiera pasado nada. ¡Ya se le olvidará nuestro error! Mañana todo volverá a la normalidad y nuestro pequeño patinazo será agua de borrajas, una mota de polvo en el mar de las desavenencias. Ya no se acordará de lo sucedido y si por una de aquellas… nos echan los trastos a la cara, con hacer de tripas corazón y poner cara de no haber roto un plato en la vida, seguro que es suficiente.
No es fácil que las personas reconozcamos que nos hemos equivocado y pidamos perdón. No es fácil, porque es más cómodo, hacerse el sueco/ la sueca… y mirar al otro como si no hubiera pasado nada. ¡Ya se le olvidará nuestro error! Mañana todo volverá a la normalidad y nuestro pequeño patinazo será agua de borrajas, una mota de polvo en el mar de las desavenencias. Ya no se acordará de lo sucedido y si por una de aquellas… nos echan los trastos a la cara, con hacer de tripas corazón y poner cara de no haber roto un plato en la vida, seguro que es suficiente.
Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación
trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos
oficinistas.La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos
empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los
hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos
sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra
espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la
televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses
del cine, o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo
entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados
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