Reconoce tus errores con valentía
No es fácil que las personas reconozcamos que nos hemos
equivocado y pidamos perdón. No es fácil, porque es más cómodo, hacerse
el sueco/ la sueca… y mirar al otro como si no hubiera pasado nada. ¡Ya
se le olvidará nuestro error! Mañana todo volverá a la normalidad y
nuestro pequeño patinazo será agua de borrajas, una mota de polvo en el
mar de las desavenencias. Ya no se acordará de lo sucedido y si por
una de aquellas… nos echan los trastos a la cara, con hacer de tripas
corazón y poner cara de no haber roto un plato en la vida, seguro que es suficiente.
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