Pocas veces utilizo este blog para
reflejar mis sentimientos, mí día a día, me gusta más plasmar relatos,
historias de películas vividas por otros… pero en este caso haré un paréntesis temporal
y me limitaré a escribir algo sobre mi.
A veces me sorprendo de cómo puedo esconder tanto los
sentimientos, pasarme un día entero llorando en soledad, salir y disimular
tanto que nadie lo pueda notar, pero claro, el viejo truco poco me funciona
últimamente y no soy la mujer de hierro. Yo que me creía ser una superhéroina,
me engaño a mí mismo. Dura por fuera, blandita por dentro, y a una madre… ay!! A
una madre es difícil engañarla.
Que difícil es aprender a ser feliz, sonreír y ponerte un
escudo con el que toda la lluvia acida que desprenden te resbala por completo. Qué
difícil es no pensar, y en mi caso suelo pensar las cosas demasiado. Un grave error.
No quiero terminar haciéndome más daño escribiendo esto.
Pero extraño tanto a aquellas personas que un día me hicieron sonreír. Supongo
que son ciclos de la vida, muchos se terminan, o duran para siempre o en este
caso terminan y empieza uno nuevo.
Lo nuevo me asusta, me aterra, pero hay que ser valiente y
plantarle cara a los miedos, no vivir tanto como marioneta de los demás y
empezar a pensar-actuar por mí mismo, sin miedo a que te juzguen, pataleen,
lloriqueen.
Penalizarme si quereis.
Adiós miedos, empezaré a vivir de nuevo.
0 Comentarios:
Publicar un comentario