lunes, 7 de mayo de 2012

Brooklyn follies

Pasé la vida disfrazándome de otros, imaginando ingenuamente que este juego de máscara ampliaba mi existencia, facilitaba nuevos horizontes hacía aquello que más rico y variado. 
Disfrazarse era el juego mágico del hombre, que se entregaba furtivamente a la creación sin advertir cuánto de su propia sustancia se le iba en cada desdoblamiento. La vida, en realidad no se ampliaba con los disfraces, antes al contrario dejaba de vivirse. Se convertía en una entelequia cuya única realidad sera el cambio sucesivo de personajes...


0 Comentarios:

 
;