Para nosotros vivir de otra manera era impensable ,la gente honrada que
se mataba en trabajos de mierda por unos sueldos de miseria que iba a
trabajar en metro cada día y pagaba sus facturas estaba muerta, eran
unos gilipollas no tenían agallas. Si nosotros queríamos algo lo
cogíamos y si alguien se quejaba dos veces le dábamos tal paliza que
jamás volvía a quejarse,
era una simple rutina que ni siquiera lo pensábamos.
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