Cuando un dedo apunta al cielo, el tonto mira el dedo.
—No, idiota. Está enamorada.
—Pero si no la conozco.
—Claro que la conoces. Desde siempre, en tus sueños.
─¿Ella está enamorada de él?
─ Sí.
─ Entonces ha llegado el momento de arriesgarse, de que ella se arriesgue de verdad.
─ Eso es lo que piensa, está estudiando una estratagema para ...
─ Ya entiendo, le gustan las estratagemas .
─ Sí.
─ En realidad ella es una cobarde, precisamente por eso me cuesta captar su mirada.
-¿Sabe?
Después de todos estos años, el único personaje que aún me cuesta
perfilar es la muchacha con el vaso de agua. Está en el centro y sin
embargo está como ausente.
-Quizá sea diferente a los demás.
-¿eh? y ¿por qué?
-No lo sé... Quizá cuando era niña no jugaba con los demás niños de su edad. Puede que nunca jugara.
-Esa chica del vaso de agua... creo que está distraída porque está pensando en alguien.
-¿Te refieres a alguien del cuadro?
-No, quizá un chico con quien ella se cruzó y le dio la impresión de que los dos se parecían.
-Ah, osea que ella prefiere imaginarse una relación con alguien ausente que tener una con los que están a su lado.
-No sé... Quizá sea lo contrario y ella se desvive por arreglar la vida de los demás.
-¿Y de ella? De todos los desarreglos de su vida, ¿quién se ocupará?
-En mi opinión es mejor dedicarse a los demás que a un gnomo de jardín.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 Comentarios:
Publicar un comentario